martes, 28 de abril de 2009

La crónica en la radio o la crónica radial
Autor: Ramón Lobaina Consuegra

GÉNERO CRÓNICA Conceptualmente hablando la crónica periodística es en esencia al decir de Gonzalo Martín Vivaldi, una información interpretativa y valorativa de hechos noticiosos, actuales o actualizados, donde se narra algo al propio tiempo que se juzga lo narrado.
También la radio se atiene a este concepto.

Para José Ignacio López Vigil el término crónica viene del griego kronos, que significa tiempo. Es el relato de un hecho como ocurrió en el tiempo. La estructura de la crónica a diferencia de las notas, sigue un orden cronológico (de menos a más ) y no jerárquico (de más a menos).
“Una crónica puede durar lo mismo que una nota ampliada “, dice. También puede extenderse, desarrollando más el cómo de la información .Lo específico, sin embargo, no está en la duración del relato, sino en su construcción interna, en la secuencia temporal de los hechos, contados de principio a fin, como pasaron en la realidad.

“Dicha construcción, ya se ve, entraña algo del ritmo dramático: hay crescendo de interés, hay desenlace, quizás hasta sorpresa.

“A una estructura dramática, la corresponde una redacción narrativa. En efecto, es característico de la crónica el lenguaje historiado, descriptivo, hasta un poco literario, para dar a conocer lo sucedido. Los hechos se cuentan, no simplemente se exponen. Los elementos de la noticia se encadenan, se van narrando, no se superponen como en las notas de prensa.”

En cuanto al estilo, lo que no se admite en la prensa escrita, menos puede ser admitido para la radio. Esto es el abigarramiento de imágenes y conceptos. Muy por el contrario el discurso narrativo, eje de la crónica, debe resultar accesible para el radioescucha.

Como plantea Julio García Luis “el estilo de la crónica se distingue por su lenguaje más rico y cuidado. Esto se debe entender dentro de la claridad, la sencillez y la concisión propia de la redacción periodística”, premisas que son aun más imprescindibles en los mensajes de la radio.
A nuestro juicio, en la crónica radial también son válidos los siguientes rasgos de forma y contenido:

-estilo libre, en el que lo objetivo y lo subjetivo se complementan.
-el núcleo es el hecho noticioso, la información que le sirve de base.
- la forma es informativa y narrativa, aproximándose al reportaje por la exposición de los hechos y al artículo por el juicio personal del cronista.
-no hay que atenerse a un orden descendente de la información.
-la narración requiere gracia, es decir, cierta dosis de imaginación, agudeza, detalle y colorido.
-el comentario puede aparecer expreso o elíptico, pero siempre soldado a la propia información, no añadido a ella
- el autor aparece personalizado; incluso puede narrar en primera persona.
-se impone por lo general la frase corta y el párrafo breve: el ritmo es rápido.
-el vocabulario es más rico, trabajado y pulido.

Su objetivo es iluminar determinado hecho o acontecimiento con una visión que subraya su trascendencia, su significado pero sin acudir a una argumentación rigurosa, formal, directa, sino mediante la descripción de la realidad misma, de algunas pinceladas valorativas y del manejo de factores de tipo emocional.

Según aprecio, en la crónica radial prima la primera aquella variante de la crónica en la que lo informativo transcurre en primer plano. Sea quizás debido a la fugacidad del mensaje radial. Por tanto el uso de recursos literarios debe ser comedido. Pensar en que el radioescucha no puede detenerse a reflexionar.

LA MUSICA Y LOS EFECTOS DE SONIDO
En el mundo de la radio no sólo la crónica debiera estar acompañada de sonido, pero si algún género periodístico lo reclama, ese es la crónica.

Quiero resaltar con esto, que algo que distingue a la crónica de la radio en relación con la prensa escrita es eso: la palabra hablada, la música y los efectos sonoros. Después de lograrse un buen texto, esos recursos deben estar presente en la crónica para este medio.

No concebimos que el periodista de la radio se conforme sólo con entregar su texto, grabado por él o por un locutor, sin que esté acompañado de música o efectos apropiados, que le ofrezcan ambientación o como elementos dramatúrgicos.

El mensaje eficaz es el que mejor llegue a su destinatario. Cierto es que el contenido juega el papel primordial, pero después, a modo de envoltura, de apoyo, de refuerzo, está la música y están los efectos sonoros.

Cierto es también que hay que utilizar bien esos recursos radiales, emplearlos en su justa medida, estudiar bien el objetivo que se quiere lograr: si es alegría, nostalgia, recuerdos. Pienso que la música ayuda a lograr esos estados.

A veces incluso, hay compañeros que llegan al realizador de sonido sin una propuesta de música o efectos por utilizar y dejan ese trabajo a libre albedrío o a la buena de dios como decimos comúnmente. Es un paso que requiere más trabajo, más tiempo, pero si lo hacemos sus resultados, bien lo sabemos, son mucho más gratificantes.

Es la crónica ese género que juega con los sentimientos, las emociones y qué mejor que acompañar la palabra, las inflexiones de la voz del periodista que narra, con acordes musicales o el efecto buscado en vivo o en los archivos de la fonoteca para llegar al corazón de las personas.
Debemos pensar además que la materia prima, nuestro trabajo intelectual parte de lo individual, pero el mensaje como producto comunicativo es obra del equipo. De ahí la importancia de un trabajo conjunto entre periodistas, locutores cuando se requiera de ellos, y los realizadores de sonido.

LOS TITULARES EN LA CRONICA RADIAL
Otra arista de la que podemos hablar en la crónica radial es la relacionada con el titular. Sabemos bien que la fugacidad del mensaje radial, por el sencillo hecho de que no podemos dar marcha atrás a lo dicho, como sí podemos hacerlo en la prensa escrita si algo no entendemos, requiere entonces de redundancia del núcleo de ese mensaje.

¿No es ese acaso una de las funciones de los titulares? Sin embargo, muchas veces se entregan crónicas sin ese a nuestro juicio imprescindible encabezamiento.

Quizás algunos compañeros lo hagan para no restarle suspense al trabajo, no adelantarle nada al radioescucha sobre lo que quiere expresar. Pero no olvidemos que el mensaje radial está sujeto a muchos factores que se interponen en su camino hacia el cerebro y el corazón de sus destinatarios. Factores endógenos, que están en nuestra propia psiquis, nuestro pensamiento, y exógenos, elementos externos, como el pitazo de un auto, la vecina que gritó, el perro que ladró, etcétera, conspiran contra el mensaje.

Por eso creo que esa breve frase que es el titular puede jugar el papel de atraer, cuando se hace con arte. Incluso lejos de delatar el contenido del texto también puede contribuir al suspense, si el titular es sugestivo.

Defiendo al titular en la crónica radial además, porque estamos en la era de Internet y allí no hay materiales sin titulares. No lo dejemos pues sólo para los editores.

No hay comentarios:

Publicar un comentario